No desampara a los habitantes de calle del Centro

La Madrecita, María Elsy Amparo Suárez, recorre las calles repartiendo comida, cortes de pelo y amor.

María Elsy
Según María Elsy, en el Centro hay más de 400 habitantes de calle, y la cifra aumenta cada vez más. /FOTO: JAIME PÉREZ.

A María Elsy Amparo Suárez la conocen por todo Niquitao, unos le dicen Doña Elsy y otros simplemente la Negra, pero los habitantes de calle, ‘sus niños’ como ella los llama, la bautizaron hace muchos años como La Madrecita.

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Esta mujer de 54 años, lleva más de 20 tendiéndole la mano a esta población ignorada por el Estado y la misma sociedad. Cada mañana se levanta, empaca un bolso con gasas, Isodine, elementos de barbería y comida, y se va a recorrer a pie las calles del sector y otros lugares como la Veracruz y el Parque del Periodista, buscando a los hombres y mujeres que la necesitan.

Pero María Elsy no siempre fue La Madrecita. Su vida estuvo marcada por la pobreza y los abusos de su familia y sus parejas, pero como ella misma cuenta, era una persona prepotente, que consideraba que los habitantes de calle eran “desechables que no merecían ser parte de esta sociedad”. Sin embargo, un episodio particular le dio un giro de 180 grados a su vida.

200 habitantes de calle se han recuperado gracias a María Elsy.

Un día, mientras su esposo Jorge William caminaba por el Centro, sufrió un preinfarto y quedó inconsciente en plena calle. Cuando María Elsy llegó a la Clínica Soma le informaron que quienes habían auxiliado al amor de su vida fueron dos habitantes de calle.

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/ FOTO: JAIME PÉREZ
María Elsy
A través de amigos y donantes, María Elsy recolecta ropa, comida y medicinas para darle a los habitantes de calle. /FOTO: CORTESÍA.

“Ellos lo ayudaron y lo llevaron hasta el hospital. Se quedaron esperándome, y cuando me acerqué a ellos vi que tenían el maletín y las joyas de mi esposo. Ellos tranquilamente se lo pudieron haber robado, pero no lo hicieron, se quedaron para entregármelo”.

Cuando empezó a dialogar con ellos, le contaron que era un médico y un periodista que había caído en las drogas. Ahí, a La Madrecita se le prendió el bombillo.

Así empezó su travesía

Comenzó a buscarlos para ofrecerles comida, y sobre todo, una mano amiga. Además, como había estudiado belleza, les regalaba cortes de cabello. Poco después, la muerte de su esposo Jorge William la sumió en una profunda depresión y la dejó en la calle, pero como pudo, recobró fuerzas y retomó su labor.

María Elsy
/ FOTO: JAIME PÉREZ.
María Elsy
/ FOTO: JAIME PÉREZ

“Ha sido muy bonito porque cuando estuve hospitalizada por covid, muchos habitantes de calle me dejaban frutas, flores, y hasta chanclas con los vigilantes de la clínica”. “Entréguele este detalle a La Madrecita”, decían.

Desde entonces, han pasado 20 años y María Elsy no ha parado de tocar puertas, de pedir, preguntar, denunciar. Su sueño más grande es tener su propia fundación en la que, no solo les brinde alimentación, limpieza y amor, si no que pueda ayudarlos a salir de la droga.

“Yo quiero tener mi fundación para enseñarles a hacer manualidades, artesanías, porque eso los ayuda a dejar la droga y para tener su propio dinero. En la calle hay mucho potencial desperdiciado, y mi sueño es poder tener a mis niños en un lugar seguro”, concluyó.

3218501004 si quiere apoyar la labor de la Madrecita puede comunicarse a este teléfono.

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