“¡Todavía está vivo, todavía está vivo!”, era la frase que gritaban algunos habitantes del barrio Girardot, en la comuna Castilla, para que socorrieran a Diego Alejandro Giraldo Arango, luego que lo balearan.
Varias personas le prestaron los primeros auxilios, lo montaron en un carro, lo llevaron al Hospital Pablo Tobón Uribe, pero murió.
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Así pasó
Todo comenzó la noche del domingo, 1.° de octubre, cuando este hombre de 42 años de edad, quien ya había residido hace algún tiempo en el barrio, regresó en un carro y en compañía de su pareja, solamente a saludar.
Cuando transitaban por la carrera 65 con la calle 103, vio a un amigo, detuvo la marcha, se bajó junto con su pareja para hablar con él y a observar una motocicleta que este último recientemente había adquirido.
Instantes después, sobre las 8:00 de la noche un hombre que vestía un buzo gris con chompa y bermudas se le acercó y le disparó. Giraldo Arango salió corriendo por toda la carrera 65 en sentido sur-norte, al igual que el criminal, detallaron testigos.

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Una cuadra más adelante y desesperado por huirle a las balas y salvar su vida, la víctima pasó la calle, saltó la baranda, se lanzó de una altura de 2 metros más o menos y cayó sobre una manga. El delincuente también cruzó la vía, se asomó y al ver a Diego Alejandro Giraldo Arango aparentemente sin vida, escapó por toda la carrera 65, en dirección hacia al sur.
Las causas que motivaron el homicidio 279 este año en la capital antioqueña se desconocen. Varías patrullas de la Policía se desplazaron a la zona adelantando las investigaciones.


