A Jessi Uribe puede que se le dé bien lo de cantar y conquistar los corazones de los amantes de la música popular. Su popularidad es la mejor prueba de ello.
Por el lado de las mujeres tampoco le va mal, pues no más hay que ver la bella mujer que tiene a su lado. Sin embargo, a pesar de tener tanto éxito, a Uribe no le fue del todo bien en un bonche jurídico que decidió emprender recientemente.
No deje de leer: Baldomero volvió a entrenamientos y podría estar pronto en competencia
Resulta que una ciudadana identificada como Astrid Andrea Villota González decidió montar un restaurante y ponerle como nombre: Repítela Licor and Food. Esto no le hizo mucha gracia al artista, quien decidió demandar el uso de ese nombre frente a la SIC (Superintendencia de Industria y Comercio) debido a que, según él, la expresión ‘repítela’ hacia semejanza a una de sus canciones y, de hecho, a una expresión muy utilizada por él.
Ver esta publicación en Instagram
Para la mala fortuna del cantante, la resolución del pelito no resultó como esperaba, y no pudo adueñarse legalmente de su tan icónico dicho. Le contamos el chisme sobre este pleito aquí.
Repítela Licor and Food
Todo este cuento comenzó cuando Astrid Villota montó el restaurante y posteriormente quiso registrar el nombre frente a la SIC para no tener problemas legales con dicha marca más adelante.
Lea también: ¡Ojo! El aeropuerto de Rionegro cerrará en estas fechas
Todo iba bien hasta que el cantante y su grupo de abogados se enteraron de esta iniciativa y decidieron demandar el recurso que iba a utilizar Villota. Esto, según ellos, porque “los consumidores podrían confundirse y creer que el restaurante de nombre Repítela es de Jessi Uribe, por cuanto es su frase icónica”.
Bajo esta misma línea, la SIC encontró que, en efecto, el nombre del restaurante y la expresión eran similares y, por ende, la señora no podía utilizar esa expresión para su negocio. Todo parecía favorecer a Jessi Uribe, pero, de último momento, surgió algo que le torció la movida.
Al final nadie se quedó con la expresión
Cuando todo parecía indicar que Jessi Uribe iba a tomar el control legal de la frase “repítela”, que además de ser utilizada por el artista frecuentemente también le da el nombre a una de sus canciones más famosas, surgió un evento de último momento que volteó toda la torta.
Resulta que, por allá en 2015, un músico y compositor, el maestro Carlos Arturo Franco Londoño, registró la frase como suya y se le adelantó a doña Astrid y a Jessi Uribe, dado lo cual la SIC falló en contra de la petición de su grupo de abogados.
También le puede interesar: Encapuchados sacaron a Fajardo de una universidad en Pereira
En ese orden de ideas, la SIC dijo que Uribe no tenía ningún tipo de derecho a hacer el reclamo sobre esta frase, pero tampoco le concedió el derecho a Villota de usarla en su restaurante. Como quien dice, todo quedó en tablas.
Y entonces, ¿cómo funciona esa vuelta de registrar palabras?
Hablamos con el abogado Tomás Medina para que nos explicara cómo funciona lo del registro de palabras y esto nos comentó.
¿Qué es registrar un nombre?
“Cuando una persona tiene una idea, que se refleja en una palabra o un invento, debe registrarla frente a la autoridad competente para que nadie más pueda usarla sin consentimiento. En este caso es la SIC la que regula esta clase de registros que se dan bajo la normativa de derechos de autor”.
¿Puedo registrar lo que sea?
“Sí, desde cuando nadie más lo haya utilizado antes. Sucede lo mismo con las canciones, libros, etc…”.
¿Si la frase la registró otra persona, Jessi Uribe debería pagarle por usarla cada vez que canta?
“En principio sí. Si la persona dueña de la expresión decide cobrarle podría interponer un recurso legal frente a la SIC para cobrar derechos de autor. Sin embargo, yo creo que, si eso ocurre, el equipo jurídico del artista implicado podría apelar otra clase de recursos como el de retroactividad; es decir, ver en qué tiempo se estrenó la canción y la fecha en la que fue registrada la palabra repítela.
Lea también: Karol G posó como Dios la trajo al mundo en el mar
“Por otro lado, si el artista quisiera seguir usando esta frase, debería pagar los derechos correspondientes al autor registrado”.
O sea que, como se dice popularmente, Uribe fue por lana y salió trasquilado.
Miguel VivasTrochez / [email protected]


