Esos pecados con los que ponemos en riesgo nuestros pesitos

Aprenda cómo evitar ser víctima de un fraude financiero.

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La plata es bien dura de conseguir, hay que trabajar fuerte para que llegue la quincena —que a veces se va en dos días— y más emocionante es la espera de la prima.

Con esta última consolidamos planes que hicimos todo el año, compramos regalos o pagamos deudas. Pero la realidad es que los estafadores también esperan impacientes estas fechas para hacer lo que mejor saben.

Para minimizar estos riesgos, lo ideal es conocer en qué fallamos y no dar papaya. Estos son los siete pecados capitales que cometemos a menudo. Y no crea que es obvio, porque con las estrategias cada vez más sofisticadas de los pillos nadie es inmune a estos fraudes financieros.

1. Influencer sin precaución

Si usted tiene mil y pico de seguidores en Instagram y le siguen páginas como “@tengoplata-yque”, ¡cuidado! porque ahí, pueden estar camufladas personas pendientes de si se fue de viaje, de dónde vive o si se compra una moto.

Así que lo mejor es no difundir información personal, ni poner la fecha de nacimiento, la ubicación actual, ni el tiempo que pasa en el gimnasio o trabajando para que no conozcan su rutina o cuándo deja la casa sola.

Tampoco haga pública su dirección ni deje visibles números telefónicos, así evita llamadas extorsivas. Lo ideal es tener cuentas privadas y datos reservados.

2. Poca creatividad para las claves

Es común olvidar la contraseña y optar por una fácil de recordar. Si usted nació el 8 de febrero de 1980 y la clave de su tarjeta es el 8280, grave error.

Peor aún es usar el bendito 1234. Seguro los criminales le atinarán en un dos por tres. Emplee números que no se asocien a fechas que todos conozcan, tampoco use la misma para su correo o redes sociales porque si se llama @María1980 en redes y el 1980 es su clave para el cajero también darán con ella fácil.

Busque una que recuerde solo usted y ni piense en escribirla en un papel para guardarlo en la billetera ni en el celular.

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3. ¿Regalado? ¡Ahí voy!

La euforia cuando nos dicen que nos ganamos un celular o una moto nos puede llevar a actuar por impulso y sin preguntarnos ¿por qué a mí? Nada más piense, ¿quién da premios así, de la nada?

Es verdad que hay empresas que hacen sorteos, pero asegúrese de que ese correo (fishing) o mensaje de texto (smishing) que recibe sí sea de esa compañía.

Bájese de la nube por un momento y mire bien la dirección de donde le escriben. En lugar de pulsar el enlace que le envían, digítelo, corrobore la información con la “empresa regaladora de premios” y no les suelte ni datos ni plata. ¡Qué tal!

4. Un préstamo rapidito

A veces la situación es apremiante. Puede que necesite plata con urgencia y así, porque sí, aparecen páginas en las que le prestan ese billetico sin tanto lío, con bajos intereses y, lo mejor, ¡de una!

Recuerde que “de eso tan bueno no dan tanto”. ¿Qué tan fiable es esa página que, sin conocerlo, le va a soltar hasta $ 5 millones? Generalmente se trata de una estafa en la que lo envuelven para pagar que por la documentación, que por los derechos de no sé qué y que por el desembolso.

Sin darse cuenta, usted termina pagando una tercera o cuarta parte del préstamo que, seguramente, no le llegará. Piénselo

5. Tan bonitos todos

Puede que en la fila del cajero esa mujer que se la pasó hablándole le haya inspirado mucha confianza, pero sigue siendo una desconocida y, desafortunadamente, el instinto también nos falla. Por lo tanto, mantenga la distancia, no hable del retiro que va a hacer y si, por algún motivo, no es capaz de
sacar la plata, no pida ayuda a quienes esperan detrás de usted.

¿Qué hacer? Intente ir acompañado de un familiar o de alguien de confianza. Si le tocó ir solo y se enreda, busque ayuda dentro del banco. Si no es posible, mejor olvide el retiro y vuelva después. Pulse el botón “Cancelar” varias veces y teclee números al azar.

6. Lo compro, lo pago… ¿Lo recibo?

En lugar de ir hasta el almacén y encartarme con ese televisor, mejor lo pido en línea y que me lo traigan a la casa. Está muy bien. Lo malo es comprar en tiendas en línea inexistentes que ofrecen el producto mucho más barato.

Aquí los delincuentes se toman el trabajo de montar páginas con reseñas de clientes increíblemente satisfechos. Por no perderse el gangazo la víctima termina pagando el nuevo TV, ese que, duele decirlo, no llegará.

Si usted es comprador habitual en línea, asegúrese de que se trata de tiendas y marcas reconocidas para que pueda disfrutar su nueva adquisición.

7. Dato que me piden, dato que entrego

En 2021 la ciberestafa fue el delito de mayor crecimiento respecto a 2020, con 13.458 casos en el país.

Se trata de campañas fraudulentas que, a través de enlaces falsos llevan a una web en la que le piden datos personales que luego usan para cometer sus fechorías. A veces ofrecen un trabajo o viajes con descuentosmaravillosos.

No se fíe, no dé información, recuerde que ni los bancos ni las compañías de celular solicitan datos personales. No caiga en estas tentaciones y no engrose las cifras de los “tumbados”.

¡Ojo pues, que de eso tan bueno no dan tanto! La mejor forma de protegernos es aprendiendo a identificar y prevenir las estafas más comunes en esta temporada.

No caiga en la llamada millonaria

Lucas Villegas / doctorbolsillo@qhubo.com

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