José Odilio vive en el barrio Alejandro Echavarría, en Buenos Aires, junto a su esposa, dos hijas, una nieta y un yerno. /FOTO: JULIO CÉSAR HERRERA.
Aún es poco tiempo para que José Odilio extrañe todas las vivencias que en el día a día tenía en Contegral, la empresa de concentrados para animales de granja de la cual se pensionó hace tan solo un par de meses. Entre tantas vueltas y papeleos que ha tenido que hacer no le ha quedado aún espacio para sentir nostalgia por el lugar que lo acogió durante 31 años, de los 62 que tiene de vida.
Pero él está seguro de que pronto ese momento le llegará, porque todas las experiencias que recogió en ese lapso fueron inolvidables, como también lo fueron para sus familiares, que se beneficiaron del esfuerzo y el compromiso que su papá, esposo, abuelo y suegro demostró desde su ingreso a la empresa.
José Odilio nació en Jericó, y en 1988 se trasladó a Medellín en busca de nuevas oportunidades laborales. Al llegar a la ciudad montó una revueltería junto a uno de sus hermanos, pero el negocio no prosperó, o al menos en su concepto “eso en compañía no da”.
Un cuñado que trabajaba en Contegral le hizo el favor de ingresar su hoja de vida a la empresa, pero entre ese momento y el instante en que recibió la llamada para la entrevista pasó un año. Sin embargo, la espera valdría la pena.
Su primera tarea fue cargar bultos en carreta para llevárselos a los compañeros que estaban vaciando el contenido en otro lugar.
De a poco las ganas que mostraba en su oficio y las habilidades que tenía fueron su llave para ir abriendo puertas. Luego fue ascendido al empacado en vacío de la materia prima, y posteriormente a vaciador, es decir, al mismo puesto que tenían aquellos a quienes él, en su primera responsabilidad, les entregaba los bultos con el concentrado.
Su último cargo fue el de vaciador menor, donde se desempeñó por dos años antes de pensionarse y disfrutar de una nueva etapa en su vida.
De la empresa solo tiene buenos recuerdos, pero en especial valora los buenos momentos que vivió con sus compañeros y la amistad que pudo forjar con sus superiores. Incluso con algunos de ellos se sigue encontrando para disfrutar de unas cervezas y rememorar las historias que juntos construyeron.
Sin embargo, algo que José Odilio nunca olvidará es el apoyo que recibió de Contegral para pagar el estudio de sus hijos.
“Nos pagaban la universidad de ellos, mis dos hijos mayores se graduaron de la Universidad Autónoma Latinoamericana y la menor está estudiando ahora Economía en Eafit. Todo eso es fruto del trabajo”, señala.
“Algo que me marcó mucho fue cuando mis dos hijos mayores estaban en la Universidad, y ellos siempre esperaban a que yo llegara del trabajo para que les diera plata para el pasaje. Fue muy duro”.
“Todo lo que tenía que saber para el trabajo lo conocí en Contegral, pero también lo que debía tener en cuenta para las relaciones humanas. Me conocí con mucha gente y de eso quedaron las amistades que hoy tengo”.
“Disfrutar de todo lo que uno haga en la empresa, todos los puestos por los que pasé fueron agradables para mí, y así me los tomé”.
Sebastián Aguirre.
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