Este panorama es frecuente, sobre todo en horas pico, en estaciones y vagones del metro. La capacidad permitida por el Gobierno nacional es del 70 %, pero entre los usuarios hay una sensación de sobrecupo e inseguridad. /FOTO: PABLO ANDRÉS SANTA ARANGO.
El locutor del metro de Medellín taladra los oídos y el cerebro casi que en cada estación, con mensajes que tienen como objetivo generar confianza e invitar a que se cumplan los protocolos de bioseguridad en los trenes.
“Nuestros constantes y rigurosos protocolos de desinfección de vehículos e instalaciones complementan tu cuidado en la red metro. #Nosmuevelaconfianza”, dice la inconfundible voz grave de un hombre, que sale por los altavoces que hay en los vagones.
“El sistema de ventilación de nuestros trenes inyecta aire natural del exterior, lo distribuye en los coches y este se renueva en su totalidad en menos de 4 minutos, lo que mitiga el riesgo de contagio en la red metro. #Nosmuevelaconfianza”, es el mensaje que transmite en la siguiente estación, Industriales, mientras el tren retoma su recorrido en dirección sur-norte.
Son las 7:06 de la noche y ese vagón, que empezó el trayecto en La Estrella con el corredor casi vacío, ya está atestado de viajeros (ver secuencia de fotos), a pesar de que el horario que el Metro tiene identificado como hora pico ya pasó. Uno al lado del otro, sin el más mínimo distanciamiento, se movilizan obreros, estudiantes, amas de casa y miles de ciudadanos cuya única medida de autoprotección contra el coronavirus en ese momento es el uso del tapabocas, aunque algunos dejan al descubierto la nariz de manera irresponsable, mientras un par de mujeres sacan de un bolso un tarro de spray transparente para desinfectar sus manos con alcohol.
“El uso permanente de la mascarilla disminuye el riesgo de contagio de Covid-19 en la red metro. Úsala cubriendo nariz y boca. #Nosmuevelaconfianza”, es el mensaje que, paradójicamente, pronuncia el locutor en este instante.
Las huellas de pies que hace un año pintaron artistas urbanos en los pisos de los pasillos de cada coche, como estrategia para transmitir un mensaje de respeto y cumplimiento del distanciamiento social, están tapadas por el montón de piernas. Las coloridas ‘plantillas’ se volvieron paisaje y solo son visibles en las llamadas horas valle, cuando la afluencia en el metro es poca y fluctúa entre el 15 % y el 30 %, según datos oficiales.
17 estudios confirman, según el Metro, que si se siguen las medidas de bioseguridad y se cuenta con condiciones adecuadas de ventilación, los sistemas de transporte masivo no se constituyen en focos de contagio.
Desde que inició la pandemia, la ocupación permitida en este sistema ha ido aumentando gradualmente, con base en los informes estadísticos sobre el virus y en análisis y estudios de expertos, que han servido para tomar ese tipo de decisiones en el transporte público. Por ejemplo, tras la llegada del coronavirus a Colombia en marzo de 2020 solo se permitía el 35 % y los controles de acceso eran tan estrictos, que con la ayuda de policías y guías pedagógicos era obligatorio respetar el distanciamiento social en los vagones y en las filas de acceso a las estaciones.
Incluso llegaron a prohibir el ingreso en estaciones del Centro como la de Parque Berrío a finales de julio del año pasado, cuando el número de contagios activos en la comuna La Candelaria fue superior a los 400; actualmente, según reporte de la Alcaldía de Medellín para el 22 de abril, en esa zona de la ciudad había 145 casos activos.
En septiembre la ocupación permitida aumentó al 50 % y en febrero la Presidencia autorizó que fuera del 70 %.
Según el Metro, “la Línea A, en donde se concentra la mayor afluencia, alcanza hoy una ocupación máxima en hora pico del 51,3 % (5:00 a.m.-6:30 a.m. y 4:30 p.m.-6:00 p.m.), por debajo del 70 % permitido por el Gobierno nacional para los sistemas de transporte masivo del país”.
En medio del actual contexto de la pandemia, un tercer pico donde las cifras de nuevos contagios y decesos están por las nubes, entre usuarios del metro existe la sensación de sobreocupación en las horas pico y aseguran que es difícil asimilar que es seguro estar ahí y evitar contagiarse cuando las filas de acceso y los vagones se atiborran de gente y no se respeta el siempre vigente y ponderado “distanciamiento social”.
Mientras hacía la fila en la estación La Estrella, a las 5:50 de la tarde, el obrero Cristian Acevedo opinó: “Creo que falta control. En este momento hay mucha gente y deberíamos evitar contagiarnos. Los vagones van muy llenos, es un riesgo. No hay como tomar medidas diferentes de autocuidado al tapabocas porque todo mundo siempre va muy pegado”.
Ana María Jiménez, regente de farmacia, afirmó que “me parece que los controles no son los adecuados, ya que se genera mucha aglomeración y por eso se pueden dar muchos contagios; no se respeta el distanciamiento”.
En horas pico los policías y guías pedagógicos del metro son quienes controlan el paso a los torniquetes y el acceso a las plataformas. En algunas estaciones, donde la afluencia de usuarios es alta, lo hacen permitiendo el ingreso por filas de manera escalonada, pero es evidente que en esas colas no se respeta el distanciamiento social.
Gracias a esos controles, el panorama en las plataformas en los últimos días no ha sido como de ‘lata de sardinas’, pero otra sensación se genera cuando los usuarios se empiezan a acumular en los vagones hasta que estos, a ojo de buen cubero, lucen repletos.
La médica Ana Isabel Marín Ramírez (@AnaIsabelMarnR1) publicó a través de Twitter: “Hoy escribo esto desde el metro, con miedo @metrodemedellin. Escucho varios audios del metro promoviendo #nosmuevelaconfianza, mientras a menos de 3 centímetros tengo varios cuerpos, no cabemos en un vagón (antes de subir dejé pasar varios, pero no puedo esperar más o llegaré tarde)”.
La entidad que administra el sistema de transporte masivo más utilizado e importante del Valle de Aburrá asegura que el acceso permitido de pasajeros en las estaciones está regulado y no supera el 70 % permitido por el Gobierno nacional. Afirman que el “sistema de ventilación” de los trenes permite una “adecuada circulación del aire”, lo que provoca que los aerosoles o diminutas gotas de saliva que flotan “se expulsen del espacio, mitigando con mayor contundencia el riesgo de contagio”.
Tomás Elejalde, gerente del Metro, explica que “la renovación del aire en el tren es supremamente eficiente; está comprobado que en 2 minutos se renueva el 80 % del aire, además la ventilación viene de arriba hacia el piso. Es importante el uso del tapabocas, hay que apelar a la corresponsabilidad, tenemos que tener el tapabocas bien puesto siempre; tenemos que, además, intentar viajar en silencio, eso se hace en todos los metros del mundo”.
Bajo esas condiciones, además de la desinfección recurrente en las estaciones y el interior de los trenes, el Metro argumenta que el riesgo de contraer Covid-19 en el sistema es bajo, pero lo mismo no piensan las agremiaciones médicas ni muchos de los usuarios, que viajan en sistemas de transporte masivo por necesidad, pero, a veces, cuando les toca estar apretaditos, uno al lado del otro, con una sensación de inseguridad y temor por el fantasma que nos cambió la vida hace poco más de un año.
A pesar de que, por autorización del Gobierno nacional, sistemas de transporte masivo como el metro estarían permitiendo un máximo de 70 % de capacidad, las agremiaciones médicas de la región aseguran que las aglomeraciones que aún se presentan no son sanas para disminuir el riesgo de contagios de Covid-19.
“Con gran preocupación hemos observado las aglomeraciones que se presentan en los medios de transporte público masivo, la invitación es para aumentar las afluencias en el metro de Medellín como en los alimentadores, con el fin de disminuir el aforo de las estaciones”, indicó el, presidente del Colegio Médico de Antioquia, Carlos Valdivieso.
German Reyes Forero, presidente de la Asociación Médica Sindical capítulo Antioquia (Asmedas), considera que “amerita que se evalúe ese tema de movilidad, porque ese tema del metro es grave y fundamental”.
Según el informe ‘Factores y recomendaciones para disminuir el riesgo en transporte público’, de agosto de 2020, realizada entre profesionales de las universidades de los Andes y Nacional, la Gobernación de Antioquia, el Imperial College London y especialistas en transporte sostenible, el vehículo de transporte público con menor riesgo es uno donde:
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