Está tan amañada en su trabajo que suma el tiempo que lleva en la empresa por meses. La cuenta va en 48 y no ha parado incluso en pandemia. Durante casi 9 años atendió clientes en La Pastizzería, y fruto de esa experiencia es que hoy es tan crítica y exigente cuando visita algún restaurante.
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Sara María Tejada Jaramillo tiene 32 años. Es la hija única de Víctor Hugo y Ana María, con quienes vive en el barrio Belén. Se graduó de bachiller en el Colegio Alcaravanes y pronto se convirtió en una alumna destacada que generó un vínculo estrecho con sus compañeros y sus profesores, que ya veían en ella unas habilidades cognitivas que la hacían destacar.
En Compañía de Empaques es asistente administrativa, colabora en tareas de archivo organizando la información, y además es la mano derecha del presidente, Pedro Miguel Estrada, quien confía en ella para tareas de todo tipo, hasta para preparar y presentar exposiciones ante los empresarios de la Andi.

Durante la pandemia, Sara ha debido quedarse la mayor parte del tiempo en casa, pues integra una población con mayor riesgo ante el contagio del coronavirus. Eso la tiene un poco ansiosa, dice su padre, y todos los días pregunta cuándo va a volver a la oficina. El teletrabajo no le apetece demasiado.
La voz de Sara
¿Qué responsabilidades tienes? “En archivo colaboro organizando las hojas de vida y entregando la correspondencia, ahora estoy aprendiendo a guardar los archivos por carpetas. También acompaño en las reuniones a Pedro Miguel, él me pide mensualmente que le ayude organizando un desayuno con los trabajadores y unas visitas que hacen las familias, yo les sirvo de guía”.
¿Qué es lo que más te gusta del trabajo, Sara? “Todo me gusta, las reuniones, el buen ambiente, el restaurante, la gente es maravillosa, todos son mis mejores amigos, Beatriz Muñoz, Ángela Jaramillo, Jorge Correa, Agustín Botero, todos”.
¿Cómo llegaste a la empresa? “Mi tía Ángela Tirado entregó mi hoja de vida a Pedro Miguel, él me entrevistó y pasé. El mejor momento fue cuando me entregaron el puesto de trabajo y me enseñaron todo para estar en él”.

¿Qué otras cosas te gusta hacer aparte de trabajar? “Soy actriz de teatro, llevo 16 años con El Grupo, una compañía que tiene jóvenes como yo. También hago y pinto mandalas, y le ayudo a mi papá a organizar monedas y billetes antiguos de todo el mundo: México, Cuba, Colombia, Turquía, Panamá, Perú, Bolivia”.
¿Qué mensajes les das a todas las personas? “Que todos podemos hacer cosas, no importa si tienen discapacidades, todos podemos”.
La voz de sus padres
Sus padres, Víctor Hugo y Ana María, son el apoyo más importante para Sara. El papá cuenta que ella tiene un síndrome de Down pero en un grado leve, por lo cual no tuvo tantas complicaciones en el corazón, en su crecimiento o en la formación de sus órganos.
“Desde que cumplió cuarenta días de nacida le trabajamos la estimulación física y luego del habla, fue operada para corregir la lengua y después tuvo terapias de lenguaje. Además, ingresó a un colegio con estudiantes de todas las condiciones, lo cual le ayudó a reforzar la lectura y nosotros le leíamos por la noche”.
Expresa Víctor.
Su gusto por el teatro también le ha ayudado a socializar y a memorizar textos, de hecho Sara es muy participativa con los guiones y las lecturas de sus compañeros del grupo, con quienes ha hecho viajes internacionales a países como Bolivia, México y Chile.
Por sus capacidades cognitivas ha podido viajar sin la compañía de sus padres, tanto en el colegio como en el teatro; para esto último, ha sido clave el apoyo de la empresa para obtener los permisos.
Justamente Víctor resalta la labor que realiza Compañía de Empaques por la inclusión: “Llevan trabajando el tema hace mucho tiempo, tienen personas con discapacidades auditivas en producción y discapacidades físicas en puestos administrativos; Sara es la única con discapacidad cognitiva”, expresa.
Por Sebastián Aguirre para Q’HUBO Medellín


