¿Quién se queda con los perros? Una buena pregunta en medio de la angustia que genera una separación por la importancia de las mascotas que, al parecer, no fue tenida en cuenta en Colombia.
La Corte Suprema de Justicia, dio su respaldo al embargo y secuestro de dos perros en un divorcio civil, decretado por un juzgado de familia.
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Según el caso en cuestión, la mujer divorciada alegaba que debía quedarse con los perros, Romeo y Salvador, debido a que hacían parte de la familia. Adicionalmente, destacó que tenían una relación fraternal con sus hijos y, por tanto, no deberían ser separados.
No obstante, la Corte permitió el embargo de las mascotas en medio de la disputa de su separación. Todo esto, bajo el argumento de que esa causal no podía alegarse a través de tutela, sino que debió exponerse ante el juez del caso.
No todos estuvieron de acuerdo
Frente a la decisión salvó su voto el magistrado Aroldo Wilson Quiroz, quien aseguró que la sala desaprovechó la oportunidad para dar directrices sobre una figura novedosa en Colombia, como es la familia multi-especie y el reconocimiento de los perros como receptores de afecto.
“No podemos ignorar lo que está sucediendo. La sociedad cada día está más despersonalizada y virtualizada, la interacción física ha disminuido, la tasa de natalidad ha decrecido y aumenta la flexibilidad en las relaciones sentimentales; aquí los animales llegan a ocupar un rol que antes tenían los seres humanos, convirtiéndolos en receptores de afecto y cuidado”.
Aseguró el magistrado.
Asimismo, aseguró que con las mascotas se tejen lazos de amor, solidaridad y compañía, por lo que la medida olvido algunos aspectos importantes. Entre ellos, el bienestar animal y su rol dentro del núcleo familiar. ¿Se equivocó la Corte en fallar sobre el embargo de los perros en Colombia?
Con información de Colprensa.
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