Portar los colores verde, blanco y rojo es motivo de orgullo para cualquier mexicano, pero para Alejandro Rodríguez representar a su país en el Babybaloncesto es algo muy lindo y significativo. Razón por la que da todo de sí en el coliseo Iván de Bedut para este domingo gritar campeón.
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Al conocerlo, uno se sorprende por dos cosas: uno, por su tamaño, ya que mide 1,90 metros y, dos, cuando escucha la razón de cómo llegó al baloncesto y no a otro deporte.
Desde pequeño, Alejandro soñaba con seguirle los pasos a su abuela Mavis de la Caridad Guilarte en el voleibol. Cada vez que él veía un video de su abuela representando a Cuba, país natal de ella y de la mamá del basquetbolista, se imaginaba llegar a representar a su México querido, y por qué no ganar medallas olímpicas como lo hizo 2 veces su abuela.

Pero, no todo iba a ser tan fácil. Doña Mavis le dio un rotundo no. “Yo iba a entrar a jugar voleibol, pero mi abuelita me lo prohibió y desde un principio no me dejó jugar este deporte, que porque me iba a hacer joto (gay)”, afirmó Alejandro.
Pero ese sueño de representar a México llegó por medio de la pelota naranja hace 4 años. “Entre casi obligado al baloncesto. Al año fue que lo empecé a amar”.
Ahora, este pivot central tiene como meta llegar a las grandes ligas del baloncesto como sus referentes LeBron James y Giannis Antetokounmpo, pero primero buscará el oro en el Festival de Festivales.


