¡Andrés es una nota! Nos representa en el mundo musical

Juan Luis Guerra le cantó al oído, Armando Manzanero lo llamó “maestro” y se ganó una beca para estudiar producción en Berklee, una importante universidad […]

/ FOTO: CORTESÍA.

Juan Luis Guerra le cantó al oído, Armando Manzanero lo llamó “maestro” y se ganó una beca para estudiar producción en Berklee, una importante universidad musical de Estados Unidos. Esos son méritos suficientes para considerar a Andrés González un músico destacado y un paisa que nos representa en el mundo, pese a que él siga hablando de su trayectoria con toda la humildad y sencillez posible.

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Andrés es un envigadeño de 30 años que trabaja en la universidad de Berklee, al lado de importantes artistas mundiales. Para contar su historia hay que remontarse a su infancia, cuando se fascinaba con todo lo que fueran aparatos electrónicos, por los sonidos que hacían. Pero su gran momento de revelación ocurrió a los 6 años, cuando conoció uno de los amores de su vida: la batería.

En el colegio no era un joven muy aplicado, prefería estar haciendo música y fue muy inquieto. Desde los 14 años le rogó a sus padres que le hicieran un préstamo para comprar sus primeros equipos de producción musical y así fue como llegó a trabajar con importantes grupos como Piso 21 y Pasabordo.

Andrés González, músico
/ FOTO: CORTESÍA.

Aunque estudió 3 semestres de música en Eafit, prefirió tomar un camino empírico y aprender de otros productores. A muy temprana edad, a los 18, montó su propio estudio en Envigado y triunfó, hasta que 5 años después su suegro le metió la espinita profesionalizarse en el exterior. Así llegó Berklee a su vida y en entrevista con Q’HUBO, Andrés narró un poco de lo que ha sido su camino:

¿Cómo empezó el sueño llamado Berklee?
“Viajé a Boston y decidí aplicar, pero ya las aplicaciones habían pasado para las clases en persona, pero me contacté con ellos y les pregunté si podía hacerlo remoto. Pasaron 6 meses y un miércoles como a las 5:00 de la tarde me escribieron que la audición era el sábado a las 10 de la mañana… Había pasado tanto, que a duras penas pensaba en eso y no había practicado, pero me tocó cancelar todo y practicar 24/7. Hice la audición, pasó como un mes, cuando me llegó un correo de Berklee felicitándome por haber sido aceptado. Empecé a mirar bien y me pusieron un botón para más información sobre una beca del más del 50 % que me dieron”.

Llegaste y te destacaste mucho…
“Empiezo a estudiar y muy rápido, como 4 meses después, me empiezan a notar algunos personajes que en ese entonces estaban encargados de buena parte de lo que hago yo hoy en día. Me invitaron a días de grabación y me empezaron a dar oportunidades, empecé recogiendo los cables y ya después me ponían a probar. A los 6 meses ya estaba operando sesiones como ingeniero, paralelo a mi carrera. Al momento en el que me gradué, me ofrecieron la posición (el cargo)”.

Andrés pasa en promedio de 10 a 12 horas diarias en un estudio de grabación. / FOTO: CORTESÍA.

¿Qué significa tener ese cargo?
“Esta posición implica cosas muy lindas, como trabajar con muchísimos artistas que para mí han sido leyendas, como Natalia Lafourcade, Juan Luis Guerra, Armando Manzanero y muchos artistas que yo crecí viendo con admiración. A veces miro atrás y me recuerdo rogándole un préstamo a mis papas. ¡Mira cómo da vueltas la vida!”.

Regálanos una anécdota con Juan Luis Guerra:
El tipo más sencillo y humano que he conocido. Y el más alto también (entre risas). La anécdota es sencilla, pero muy simbólica, porque creo que puedo decir que soy de las pocas personas a las que él le cantó al oído. Estábamos en un estudio pequeño, lo tenía sentado al lado, me dijo que le diera 10 minutos para practicar y el tipo empezó a cantar todos sus clásicos. Yo sólo pude pensar, cómo terminé sentado en una silla con Juan Luis Guerra cantándome al oído”.

Y una con Manzanero…
“Estuve grabando con el maestro Manzanero no mucho antes de que falleciera. Me acuerdo de algo muy bonito que él le decía a todos los músicos, a todos les decía maestro y nos decía: ‘Lo que tú estás haciendo es muy superior a lo que yo hago’. Él realmente le tenía respeto a la gente y yo me sentía mal cuando me llamaba maestro. Le decía: ‘Maestro, no me diga maestro’”.

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¿Qué sigue en la carrera de Andrés?
“Realmente sueño con poder aportar algo a la escena local en Medellín, ya tengo reuniones agendadas para enero y estoy empezando a apoyar a algunos artistas”.

Y para finalizar, ¿qué música escucha Andrés?
“Mi día son 10 o 12 horas de música al día, entonces muchas veces cuando no estoy trabajando, no quiero escuchar música, pero me encantan los boleros, el tango, el pop. La música que me mueve es la que me recuerda a Colombia, mi infancia, mi familia y tiene que ver con el bolero y la canción de protesta”.