“La responsabilidad y el buen servicio abren puertas”

Era una mezcla extraña de sensaciones la que invadía a Juan David. Tenía mucha vergüenza con los habitantes de El Carmen de Viboral por dejarlos […]

Juan David tiene 37 años, nació en Medellín y vive en Santa Elena. /FOTO: EDWIN BUSTAMANTE.

Era una mezcla extraña de sensaciones la que invadía a Juan David. Tenía mucha vergüenza con los habitantes de El Carmen de Viboral por dejarlos sin agua por casi una semana, pero al tiempo estaba orgulloso del trabajo de impermeabilización que su empresa realizaba en el tanque de abastecimiento.

Era el proyecto más ambicioso desde que Aqua Zero se había formalizado en 2014. El tanque, que medía unos 1200 metros cuadrados, debía ser elevado, además tuvieron que suspender el suministro de agua durante 6 días.

Sufriendo y padeciendo, al final consiguieron impermeabilizar el tanque, para beneficio de quienes estaban penando por el agua. Este ha sido uno de los retos más complicados que ha sorteado Juan David en los 7 años que lleva como emprendedor, un rol al que llegó sin conocer el sector ni el mercado en el que su amigo, Santiago Zapata, le estaba proponiendo desempeñarse, pero movido por las ganas de modificar su realidad y su futuro.

Trabajos distintos

Juan David estudió Administración Agropecuaria en la Universidad Nacional, pero siempre quiso ser arquitecto y constructor. Trabajó en proyectos de administración agropecuaria, recorrió muchos pueblos de Antioquia y la Costa Atlántica, y antes de emprender vivió y laboró por 6 años en el Oriente antioqueño.

Pero Juan David no lo disfrutaba ni tampoco recibía los ingresos que se soñaba y que creía merecer por el esfuerzo que les imprimía a sus obligaciones.

Su amigo Santiago, ingeniero mecánico, pasaba por una situación similar en su trabajo. Algún día este le propuso a Juan David un negocio: crear un emprendimiento en el sector de las impermeabilizaciones, un tema crítico para las construcciones, justo la pasión que tenía desde niño pero que aún no explotaba.

La oportunidad se les dio. Investigaron, estudiaron y comenzaron “con una mano adelante y otra atrás”. Eran 4 empleados, los 2 socios, un instalador y un mensajero. Las puertas se les fueron abriendo con empresas pequeñas, y luego algunas más grandes, pero todas con la misma relevancia para el negocio. Era 2013. El mismo mercado los llevó un año después a formalizar la empresa, surgiendo así Aqua Zero.

El reto de quedarse

Luego de 2 años en los que la empresa se estaba consolidando, su amigo y socio Santiago tomó otros rumbos y salió de la sociedad. Juan David quedó a cargo de todo, todo un desafío teniendo en cuenta que su experiencia era más comercial, y ahora también debía responsabilizarse de las labores administrativas y legales.

Con paciencia y el acompañamiento de sus empleados, Juan David reorganizó la estructura de la empresa y fortalecer sus competencias para convertirse en un competidor serio a la que grandes marcas del sector la han certificado.

Hoy la empresa cuenta con 12 personas, entre administrativos, comerciales, financieros y de seguridad y salud en el trabajo, y le ha aportado por la innovación en sus procesos y en sus productos, trabajando no solo con constructoras sino con personas comunes a las que las atienden con sus soluciones en sus casas.

Dos aprendizajes en la vida de Juan David

  1. “El que persevera logra resultados. Yo no sabía de impermeabilizaciones, y me metí con ganas y responsabilidad, y probé que sí sabía”.
  2. “Hay que ser muy organizado con la parte administrativa. Ser responsable y ofrecer un buen servicio abren puertas. Mucha gente critica eso de nuestro medio, pero hemos querido cambiar ese concepto”.

Sebastián Aguirre.